“El regresó del hijo pródigo”


 Vamos entre luces y sombras…

Como valorar y admirar la belleza de un cuadro de Rembrandt, sin las sombras que van creando ese Clarobscuro y esa luz que brota de las sombras dándole forma a siluetas, hasta que estas estallan en colores…


El regreso del hijo pródigo de Henri J. M. Nouwen fue un regalo de mi amigo Fr. Francisco Javier Carballo; un libro que tiene de portada, una de las pinturas más bellas de Rembrandt van Rijn (Dutch, 1606 - 1669) pintor nacido en la tierra de los tulipanes, El regresó del hijo pródigo. 


En este libro, descubrí las sombras con las que la parábola fue pintada  originalmente con palabras por Jesús de  Nazareth y como en medio de ellas se va abriendo la luz de ese amor incondicional.  Sin dichas sombras sería difícil apreciar la magnitud y la belleza de dicha historia y perderíamos ese Clarobscuro donde muchas veces se esconden los más profundos sentimientos del corazón, que algunas veces son obscuros, como la envidia, los celos, la ingratitud, etc y otras veces bellos y sublimes, como la misericordia, la gratitud, la comprensión y el amor.


Porque es fácil ponerse en los extremos de la historia, identificarse con el hijo ingrato que regresa luego de perderlo todos o el padre amoroso que ama, no porqué, sino a pesar de…Y olvidar esos tonos grises que también son parte de la historia.


Y así es nuestra vida, vamos entre luces y sombras, entre aciertos y grandes errores, entre momentos sublimes y otros ingratos, entre gente que se disfrazan de amigos y otros que lo son de la forma más genuina y majestuosa. 


Es fácil decir: Manda a la mierda a todo cuanto estorba y no te hace feliz, es fácil decir: deja ir, suelta y luego quien te enseña a lidiar con el vacío, porque vivir es un arte cuyos trazos se van plasmando poco a poco, en los qué hay luces y sombras. 

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#Elhijoprodigo

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