“Dimitesces…”
“Finitesces…” En el océano de la eternidad, somos como finitesces, nadando en la inmensidad de la eternidad… Es verdad no hemos sido hechos para vivir para siempre, pero si para la eternidad. Nuestro temor, no es morir sino desaparecer, quedar en el olvido y que lo que hemos logrado, sea borrado por el polvo galáctico del tiempo. Nos gustaría pensar, necesitamos pensar que de algo ha valido nuestro paso por la vida, para no vivir con esa herida, que causa el sin sentido. A veces creemos que el mundo gira en torno a nosotros, pero luego viene la vida y nos pone en nuestro lugar y nos damos cuenta que lo nuestro es pasar. A veces somos como hormigas caminado en círculos viciosos, buscamos algo que no encontramos, nos subimos a escaleras para alcanzar estrellas. Pero todas ellas, están más allá de nuestro alcance, entonces nos contentamos, como niños, con los juguetes que inventamos, la fama, el dinero y el poder. Que al final no son más que espejos roto...